Tiempos modernos para el Ajedrez PDF Imprimir E-mail

Jueves 07 de Enero de 2009

Autor: Juan Antonio Montero Aleu

 

El juego del ajedrez está experimentando una transformación sustancial desde finales del siglo XX. Las nuevas tecnologías, la globalización y los nuevos hábitos sociales no han incidido en el juego en sí mismo (en sus normas de juego) pero sí lo han hecho de manera muy notable en todo lo que le rodea. A ello se ha añadido una evolución propia de las estructuras ajedrecísticas bastante peculiar. Esta situación se manifiesta por los siguientes hechos:

 

 

  1. La Red (Internet) ha creado a su vez otra “red de jugadores” que se cuentan por muchos miles de personas en todo el mundo. Se calcula que se juegan más de un millón de partidas a través de Internet cada día. Estos “aficionados ocultos” posibilitan no sólo que se siga practicando este juego en los cinco continentes, sino que también el ajedrez esté presente en el ideario colectivo de millones de personas.
  2. Paradójicamente, los torneos de ajedrez que se disputan “físicamente” no reflejan en absoluto estas cifras: ni acuden un gran número de jugadores cuando son torneos abiertos, ni asisten muchos espectadores a presenciarlos, ni siquiera el número de internautas cuando son grandes torneos que pueden presenciarse on-line es muy elevado. Tampoco existen en la actualidad ídolos ajedrecísticos como los había antaño o en tiempos más recientes (Karpov, Kasparov, Fischer, Tahl, Alekhine, Capablanca…) y la actitud del aficionado actual pasa más por una alta valoración del juego en sí que por un  excesivo seguimiento de las grandes figuras ajedrecísticas actuales, que además son bastante desconocidas. Esto no ha ocurrido nunca en otras épocas como ahora. A ello han contribuido en buena medida los últimos cismas ajedrecísticos y la falta de criterios coherentes para seleccionar los candidatos al título mundial, pero también una cierta falta de carisma de los grandes jugadores (en comparación, por ejemplo, con Karpov, Kasparov o Fischer) y una actitud muy centrada en los intereses puramente individuales.
  3. Las personas no aficionadas al ajedrez desconocen por lo general el gran desarrollo de este juego a través de Internet y el elevado número de personas que lo practican en todo el mundo: suelen percibirlo como minoritario y reservado a las élites intelectuales. Sin embargo, el ajedrez posee un gran prestigio en la sociedad. Es el rey de los juegos de estrategia por antonomasia. Su prestigio se refleja en el lenguaje cotidiano –utilización constante del “léxico ajedrecístico” por políticos, periodistas, deportistas-, en el cine y en la publicidad –motivos y símbolos relacionados con el ajedrez aparecen constantemente en películas y en anuncios publicitarios- o incluso en la percepción que se posee del ajedrez como un muy eficaz modelo para el pensamiento estratégico y que se aplica ya en ciertos casos en el mundo empresarial y en otras actividades. (A ello ha contribuido uno de los deportistas –no ya solo ajedrecistas- más conocidos aún hoy día en todo el mundo, Garry Kasparov, con un libro excelente: “Cómo la vida imita al ajedrez”).
  4. Hay un sector económico y empresarial que cada vez empieza a tener más contactos con el juego del ajedrez y es el sector del juego. No deja de ser revelador que un Campeonato del Mundo se celebrara en Las Vegas no hace muchos años o que ajedrecistas profesionales consideren su participación en juegos de apuestas (como el póker, que a su vez se está beneficiando de esta sinergia), como una posibilidad real de aportación extraordinaria de ingresos y de realización profesional. El resultado de este “desembarco ajedrecístico” en el mundo del juego y de las apuestas además está siendo mutuamente beneficioso: el ajedrecista aporta sentido estratégico y valoración social a estos juegos, y este sector aporta nuevas posibilidades a los ajedrecistas y se enorgullece y rentabiliza socialmente el hecho de que estos deportistas de prestigio participen en sus actividades. Actividades, por cierto, cada vez más reguladas y que ya han superado muchos prejuicios.
  5. El hecho de que el ajedrez se considere cada vez en mayor medida como una actividad “multifacética” –en palabras de Topalov: “…el ajedrez es universal: pasatiempo, juego, deporte, cultura, educación”- permite su aplicación a muchos otros campos, que están en gran medida por explotar. La innovación en la formación de empresarios, trabajadores, profesionales y desempleados -que tanto se potencia en los últimos casos por parte de las instituciones públicas nacionales e internacionales- puede encontrar en el bagaje estratégico y formativo del ajedrez un campo fecundo para la implantación de nuevas acciones formativas que sean provechosas para todos ellos. El entrenador Bruce Pandolfini ha realizado una magnífica incursión en el campo del marketing con el libro “Cada movimiento debe tener un objetivo”, y hay más ejemplos afortunados. Los indicios, por otra parte, de que este juego puede ser útil para la prevención del deterioro cognitivo asociado a la edad, por otra parte, son cada vez más numerosos y es una alternativa, como otras muchas, que puede ser explotada.

La confluencia de todos estos factores abre un futuro para el ajedrez plagado de incertidumbres pero también de un razonable optimismo. Podría convenir ahora plantearnos una pregunta que ya es clásica: ¿Es el ajedrez un juego, un arte, una ciencia? Quizás, como dice Morozevich, esta pregunta no tiene ya mucho sentido, aunque en su tiempo lo tuviera. El gran ajedrecista ruso, un jugador de la élite que demuestra inteligencia en todo lo que dice, contestó a esta disyuntiva de forma contundente: “El ajedrez es un deporte, una lucha por los resultados y una pelea por los premios. Creo que la disyuntiva sobre si es un arte o una ciencia es ya inadecuada.”.

 

Realmente, el ajedrez de élite, como dice Morozevich, está súperprofesionalizado. Bajando el escalón de estos súperprofesionales, que no son demasiados, hay un escalafón de ajedrecistas en tierra de nadie, de los cuales pocos lo son a tiempo completo y que hacen incursiones en otras ocupaciones y actividades extraajedrecísticas porque tienen que sobrevivir. Por señalar un ejemplo, y sin poseer tampoco datos exactos aunque creo que difícilmente me equivoco, es difícil que en España más de dos o tres jugadores den cada año el paso de convertirse en jugadores profesionales de ajedrez. Los que compatibilizan la competición con actividades estrictamente ajedrecísticas (enseñanza u otras ocupaciones relacionadas con el ajedrez) tampoco son muchos, y los que viven de competir en los torneos abiertos son conscientes de que como medio de vida han escogido un camino difícil y arriesgado (“el infierno de los abiertos”, lo denominan algunos).

 

Es posible que el ajedrez se encuentre hoy en crisis. Quizás nuevas estructuras, nuevos enfoques y nuevas actitudes puedan contribuir a abrir nuevas vías para este milenario juego.

 

 

 

 

Juan Antonio Montero Aleu es directivo del Club Linex-Magic Extremadura desde su fundación, club que fue Campeón de Europa en 2007 y Campeón de España en 2006, 2007 y subcampeón en 2008. Es autor de “El libro de las frases de ajedrez” de Editorial Chessy y en colaboración con el Maestro Internacional Pérez Candelario del libro de iniciación “Ajedrez a tu alcance: de cero a cien años”. Ha escrito un buen número de artículos sobre las relaciones del ajedrez con la ciencia, el arte y la cultura.

Ha sido coordinador en Extremadura del proyecto “Ajedrez saludable”, financiado por la Consejería de Sanidad y Dependencia, y cuyo objetivo es la implantación del ajedrez como alternativa para el ocio y el tiempo libre en Centros de Mayores y también obtener datos de cara a estudios sobre la validez del ajedrez como elemento preventivo del deterioro cognitivo. Es director del proyecto “Jugando corto, mirando largo”, en Escuelas Taller y otros centros de empleo, donde se enseñan principios estratégicos basados en el ajedrez para el crecimiento personal y sociolaboral, y ha dirigido igualmente el programa “Valora tu juego, educa tus movimientos”, un curso de educación en valores a través del ajedrez en los Espacios para la Creación Joven de Extremadura.

 
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